Publicado en Revista de Ciencias Sociales. Universidad de Puerto Rico. Instituto de
Investigaciones sociales. Puerto Rico.
INTRODUCCIÓN
Muchas son las palabras que, debido al prestigio de sus acepciones originales,
terminan siendo objeto de múltiples usos metafóricos y diversas ampliaciones en sus
significados. Así, llega un momento en el cuál la falta de referentes precisos las
transforman ya no en el significante de un concepto sino en una rara especie de "comodín
idiomático". "Juventud" se ha ido convirtiendo en uno de esos casos: es útil tanto
para referirse a una época histórica, a un cierto momento en la evolución de los
individuos vivientes, a un estado de ánimo, a la energía física de alguien o quizá a su
belleza y, en muchos otros casos, se ha convertido simplemente en un calificativo
utilizado para agradar. Lo problemático es que esa ambigüedad no se da solamente en
las definiciones de uso cotidiano. También entre los especialistas la diversidad de sus
acepciones poco ayuda en la determinación precisa de sus significados. ¿Son "jóvenes"
todos aquellos individuos que se encuentran entre los 14 y los 29 años; o hay que extender
ese período en alguno de sus dos extremos? ¿Siempre ha habido "jóvenes"? ¿O
éste es un concepto que alude a un tipo de agente social que sólo ha aparecido en la época moderna? ¿Y, dentro de esa época, "la juventud" abarca a todos aquellos que
tienen entre 14 y 29 años o sólo en una parte de los componentes de una misma franja
etarea? En fin, ¿"Juventud" es un concepto que alude a fenómenos de carácter biopsíquico
o también incluye importantes componentes culturales?
El presente artículo se propone, como objetivo principal, el poner en discusión
algunos de esos usos más frecuentes con el fin de disipar un poco las ambigüedades
que lo han ido oscureciendo.
La premisa en que se apoyará toda la argumentación se aparta, en cierta medida,
de lo habitualmente supuesto por el sentido común.
Para éste, la edad es una categoría que alude a "un cierto momento" en la
evolución biológica. En contra de ese supuesto, en este artículo se sostendrá que, en la
definición de las categorías de edad, siempre se encuentran implícitos importantes contenidos
socio-culturales. Debido a ello, lo que en cada cultura se ha definido como: niñez,
adolescencia, juventud, adultez y/o vejez, ha sufrido importantes variaciones. Y lo mismo ha ocurrido con los roles sociales que les son asignados.
De allí que, en la indagación sobre conceptos relativos a cuestiones etáreas sea
indispensable incluir conceptos de la aún no muy difundida, pero a todas luces
necesaria, " sociología de las edades" o de "las generaciones". Esto es: el relacionar la
edad tanto con sus significaciones socio-culturales más generales como con aquellas
otras significaciones que, en el interior de cada país, determinan cuáles son las maneras
en las que cada cohorte se relaciona con todo el acontecer social 1/.
Si el esfuerzo vale la pena es porque, repito, ese recurso a la sociología de las
edades (que supone la omnipresencia de significados culturales en las definiciones de
las categorías de edad) no ha llegado a ser algo usual ni siquiera en muchos de aquellos
que se dedican a la investigación sobre tales temas; en las que siguen operando a partir
de una concepción estrechamente psicologista --o biologicista-- sobre "la edad" y sus
categorías.
1 - El concepto "cohorte" se define como: una serie de individuos que coparticipan de una característica
común, en este caso la edad. En ciertos casos se lo utiliza para denominar a los que
tienen exactamente la misma edad y en otros, según lo que se aclare en cada ocasión, se lo
utiliza para designar a los componentes de una cierta "faja etarea"; esa es la forma en que lo
utilizaremos en adelante en este artículo.